Opinión

Necesidad de reflexionar sobre la naturaleza y finalidad de la política

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Por GARIVALDY SANCHEZ lunes 13 de mayo, 2019

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Necesidad de reflexionar sobre la naturaleza y finalidad de la política GARIVALDY SANCHEZ

La República Dominicana se encamina hacia unos comicios electorales que proyectan ser bastantes complejos, ocupando los temas políticos la centralidad del debate nacional. Sin embargo, las discusiones se han polarizados entorno a tópicos de carácter partidarios, legales y administrativos. Para ser más concreto, en lo que va del presente año y el anterior, el ámbito político giró en torno a la Ley de Partidos y la controversia sobre las primerias abiertas o cerradas, Ley del Régimen Electoral, reelección y la discutida inconstitucionalidad del voto de arrastre a los senadores.

Se entiende como competencia del Poder Legislativo y otros órganos del Estado, así como los partidos políticos atender estos temas que les atañen de manera directa; de igual manera se debe valorar como loable el involucramiento de la sociedad civil en el debate, dando señales de mayor madurez y empoderamiento sobre aquellas realidades que son del interés nacional. Pero como sociedad dominicana, ¿cuándo se colocará en agenda reflexionar sobre la naturaleza de la política y a partir de ello emprender acciones prácticas que permita un comportamiento de sus actores cada vez más acorde con la finalidad de la misma?

En ese sentido, la reflexión política debe asumirse como prioridad, no sólo en las academias, sino en todos los círculos y ámbitos de la sociedad dominicana por tratarse de una realidad que concierne a todo ciudadano. Solo el hombre –recordará el filósofo Aristóteles– es político (zoon politikon). Ésta forma parte de la actividad social colectiva, pública y privada, formal e informal, en todos los grupos humanos, instituciones y sociedad.

Con ello se debe buscar desmontar los factores subjetivos o prejuicios preconcebidos por la información recibida a través del activismo político. Es decir, la percepción negativa con cabida en muchas personas, por lo general radica en que se suele confundir la política con sus actores y a partir de esa información formar una comprensión equivocada sobre ésta.

Pensar que la política es solo de incumbencia de los militantes en partidos, o que la misma se reduce al activismo partidista, es un reduccionismo. Más si se considera que en la política no tienen cabida la moral y la ética, es un prejuicio formado a partir de las acciones de algunos de sus actores. La reflexión es el camino para superar estas limitaciones y alcanzar una comprensión correcta de la misma, que permita la aprehensión de su naturaleza y finalidad; así se generará una  “responsabilidad colectiva” en la sociedad, que incluya la búsqueda inherente de los bienes comunes a los que aspira: paz, justicia, seguridad, bienestar económico, calidad de vida, etc.

Estos fines o bienes anhelados tradicionalmente se han designado bajo la denominación de “bien común”, con sus fundamentos en la filosofía política clásica griega y romana, alcanzado una sistematización en el pensamiento cristiano medieval y escolástico. Sin embargo, con la entrada de la modernidad esta expresión fue vaciándose de contenido ante los planteamientos políticos y morales surgidos en este contexto, pero en la actualidad se ha vuelto a consolidar para expresar la finalidad de lo político.

Quiero reiterar la pregunta dejando la respuesta en mano de cada ciudadano dominicano que aspira a un mejor país: ¿cuándo se colocará en la agenda  nacional reflexionar sobre la naturaleza de la política y a partir de ello emprender acciones prácticas que permita un comportamiento de sus actores cada vez más acorde con la finalidad de la misma?

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